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Emiliano Brancciari: “Son canciones compuestas en tiempos de bastante turbulencia”

“En la medida que voy creciendo me siento cada vez más libre de hacer el tipo de canción que me guste"

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Emiliano Brancciari: “Son canciones compuestas en tiempos de bastante turbulencia”

“En la medida que voy creciendo me siento cada vez más libre de hacer el tipo de canción que me guste"

Suenan las alarmas (Bizarro, 2017), nuevo disco de No Te Va Gustar, muestra una confirmación de la banda en un escenario distinto. En este álbum, producido por el venezolano Héctor Castillo, el grupo experimentó hasta la saciedad y logró un trabajo de sonido internacional y personal a la vez, donde las letras, por momentos rabiosas, encajan en melodías oscuras y densas, fuera de la zona de confort donde podría sentirse a sus anchas.

En esta edición de En Estudio, Emiliano Brancciari, cantante y guitarrista de la banda, explica que, en Suenan las alarmas, NTVG encontró un nuevo camino de exploración, pero, a la vez, los reconcilió con un público que, por distintos motivos, había dejado de escucharlos.

"En este disco, en particular, encontramos algo especial, que tiene que ver con la respuesta del afuera, que en otros discos no sé si la tuvimos tan marcada", dice Brancciari sobre el trabajo que presentarán en sociedad el 5 de agosto en Landia (Entradas a la venta en Red UTS, Redpagos y Tienda Inglesa).


Brancciari cuenta que Suenan las alarmas se aleja en su sonido del sonido reconociblemente uruguayo o rioplatense de sus álbumes anteriores. "Lo empezamos a desarrollar en el disco anterior y en este lo terminamos de plasmar. El hecho de internacionalizar el sonido. Creo que Héctor Castillo [productor] nos ayudó muchísimo en eso. Queríamos lograrlo. Por ejemplo: una canción que se llama ‘Autodestructivo', que no había entrado en tres discos, desde 2009 que fue compuesta. Y en este caso le encontramos la forma, la versión y el sonido. Héctor nos decía ‘tenemos que lograr sacarla del Río de la Plata. Ya hicieron esto'. Y tenía razón. La sacamos de ahí y nos dio otra cosa que nos aportaba algo nuevo a nosotros, a lo que estamos acostumbrados a escuchar, y es la misma canción".

El enojo, la veta contestaria, está presente en este disco, y Brancciari explica que "son canciones de los últimos dos años y medio, compuestos en tiempos de bastante turbulencia como los que vivimos hoy en día, donde poca cosa nos sorprende, donde estamos acostumbrados a cosas aberrantes que nos tienen continuamente al borde de un colapso y no nos damos cuenta. O sí nos damos cuenta, pero no encontramos la forma de reaccionar. Y no solo ocurre acá, a nivel regional. Hemos salido a hablar del disco a otros lugares y la gente te habla como si fueras de ahí, como si estuvieras escribiendo de algo que les pertenece. Es una cosa de locos".

"En la medida que voy creciendo me siento cada vez más libre de hacer el tipo de canción que me guste y decir lo que yo quiera decir, que no me importe si piensan que esa canción habla de mí, por más que tenga un pedacito nada más que sea autorreferencial. No me importa si pensás que habla enteramente de mí. O de lo que piense yo de lo que veo. No siento una responsabilidad mayor a que me guste a mí y que mis compañeros se sientan representados con lo que estamos haciendo. Después que ya está, ahí sí empezás a sentir otras cosas", dice en otro momento de la entrevista.

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