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Martín Bentancor: “el espacio de pueblo chico nutre mucho la ficción”

En “La lluvia sobre el muladar”, dice, “había algunos temas que se repetían a grandes rasgos, ciertas preocupaciones en cuanto a contar una historia”.

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En Estudio: Martín Bentancor

En “La lluvia sobre el muladar”, dice, “había algunos temas que se repetían a grandes rasgos, ciertas preocupaciones en cuanto a contar una historia”.

El escritor canario Martín Bentancor acaba de publicar La lluvia sobre el muladar (Estuario, 2017), "un rejunto de cuentos" acumulados durante 15 años y que andaban "boyando", inéditos o en publicaciones perdidas.

En los últimos años, el autor se dedicó -con buen suceso- a las novelas (la extrañísima Muerte y vida del sargento poeta (Ediciones de la Banda Oriental, 2013, Premio Narradores de la Banda Oriental), y El inglés (Estuario, 2015, Premio Nacional de Literatura, 2014), pero notó que, en los últimos tres lustros "había algunos temas que se repetían a grandes rasgos, ciertas preocupaciones en cuanto a contar una historia" en los cuentos que integran la obra.

En estas narraciones están presentes los personajes y la geografía de su Tercera Sección, un mundo ficcional tan heredero del Yoknapatawpha faulkneriano como de la Santa María de Onetti, donde el pasado y el presente se desdibujan en su propia mitología.

Bentancor dice, en esta edición de En Estudio, que escribe "por necesidad", y habla de la construcción de un proyecto literario en el que está presente cierto ambiente rural y supersticioso. "Nací y he vivido mi vida en un radio de pocos kilómetros, y el contacto con ese universo geográfico, y en cierta forma mitológico, que tienen todas las zonas, no solamente el interior, fue nutriendo mi literatura. Lo que pasa es que yo no era consciente de eso. Fui consciente cuando dije ‘voy a escribir esto'. Pero de alguna manera estaba siempre presente. Y en algún momento fundé esa especie de Tercera Sección, que no es una idea nada nueva. Muchos escritores han creado un espacio ficcional donde ubican a sus personajes, y además uno se convierte en el dueño de las reglas de lo que pasa ahí", explica.

"La crítica en algún momento empezó a hablar de la generación del 2008, que hablaba de algunos autores que habíamos empezado a publicar por ese año, y la mayoría eran de afuera, del interior. Damián González Bertolino, Valentín Trujillo, Pedro Peña. Hay como una especie de generación que, en realidad, la única marca [común] es que somos del interior. Porque los proyectos literarios son muy diferentes. No creo que eso sea un valor en sí mismo, ni que juegue a favor o en contra. Que Pedro Peña viva en San José y yo en Canelones, que estamos muy cerca, no quiere decir que nuestros intereses estéticos o creativos vayan por el mismo lado", dice, en otro momento de la entrevista.

 

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